lunes, 8 de agosto de 2022

EN VERANO LA BOHEMIENNE PIERRE AUGUSTE RENOIR

EN VERANO LA BOHEMIENNE 1868


En verano . La bohemienne 
óleo sobre lienzo 85 x 69 cm
Alte Nationalgalerie Berlin , Alemania




La obra En verano de Renoir es un retrato de una mujer joven que era la amante del pintor durante la fecha de realización del cuadro hasta el año 1872 , posando en muchos de sus cuadros.

El retrato es naturalista dentro de una composición simple La modelo aparece de frente sentada con las manos apoyada sobre la falda Al fondo hay una vegetación densa de un color verde intenso con pinceladas rápidas y desordenadas con toques de luz , sin embargo,  con el rostro de la joven las pinceladas son más suaves .

La joven lleva una blusa blanca y una falda de rayas . La muchacha lleva el pelo suelto y destaca su pendiente dorado como si fuese una zingara relacionada con la Esmeralda de Victor Hugo. Renoir trata de transmitir la sensación de humedad estival


Tamara Tamaral
8 agosto 2022

Bibliografia . Wikipedia 




sábado, 6 de agosto de 2022

VENDIMIANDO JEREZ JOAQUIN SOROLLA

                                     VENDIMIANDO JEREZ 1914

Vendimiando Jerez
óleo sobre lienzo 53 x 93 cm
Museo Sorolla, Madrid



En primer término hay una mujer que mira al espectador con la cabeza cubierta con un  pañuelo , un sombreo de paja y en traje de variados colores  ,  en su brazo cuelga un capacho  y con la mano derecha se agarra el sombrero A su izquierda otra vendimiadora se agarra el sombrero haciendo una pausa de ese trabajo tan duro bajo un sol intenso 

Sorolla realizó en Jerez un total de diez bocetos al óleo. Unos simples estudios de las vides y en otros aparecen las vendimiadoras con el clásico atuendo protector del polvo , el calor y los rayos solares. 

La luz y el color , siempre aplicado con grandes pinceladas serán los elementos principales que podemos observar en este lienzo . Los colores verdes son los protagonistas del cuadro . Sorolla no desaprovechó la oportunidad de presentar su visión de España y sus gentes , ya sean entornos urbanos o los relativos a las playas o al campo


Tamara Tamaral

7 agosto 2022 



Bibliografia : Wikipedia  

 

      

  




 

miércoles, 28 de agosto de 2019

LA PUERTA DEL SOL ENRIQUE MARTINEZ CUBELLS

La puerta del sol
óleo sobre leinzo 75 x 96 cm
Museo Carmen Thyssen Madrid



Está rigurosamente documentado que el artista Enrique Martínez Cubells presentó un lienzo con el título La Puerta del Sol a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1904 junto a otras quince obras, entre ellas la tela titulada Trabajo, descanso, familia, por la que obtuvo medalla de primera clase. La Puerta del Sol figuró en el catálogo oficial del certamen con el número 769, de exactas medidas (75 x 96 cm) que este lienzo de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, adquirido en una sala de subastas de Madrid en 1998. La tela fue pintada dos años antes de ser presentada al certamen nacional, tal como indica la fecha inscrita en la parte derecha del lienzo.
El cuadro forma parte de una serie de vistas urbanas –poco conocidas– realizada al regreso de uno de sus muchos viajes por Europa entre 1901 y 1906. Refleja el espíritu cosmopolita que caracteriza la personalidad del artista y que hace patente, sobre todo, sus años europeos y la consagración de su forma de pintar más personal. Cabe destacar que el artista recorrió en tan sólo cinco años un camino que va del realismo pesimista de carácter social –tal como podemos reconocer en su obra Un accidente, mención de tercera clase en la Exposición Nacional de 1897– al paisaje urbano de dinámicas y ágiles pinceladas.
De esta obra existen dos versiones. Una, propiedad del Museo Municipal de Madrid1, adquirida a la viuda del pintor, Josefina Gargallo Moreno, en 1951; la otra, esta magnífica tela. En ambos casos el pintor inmortaliza la imagen de Madrid tras la inauguración de la electrificación de la línea del tranvía Sol-Serrano el 3 de octubre de 1898. A partir de aquel año, la imagen de la Plaza del Sol y alrededores cambió considerablemente. La ciudad en dirección a la carrera de San Jerónimo se plagó de cafés, convirtiéndose en el centro neurálgico de escritores, actores y artistas.
Sin embargo, fueron las escenas portuarias del Cantábrico y la Bretaña francesa las que durante años se convirtieron en la principal fuente de inspiración para Enrique Martínez Cubells, y por ellas fue conocido artísticamente. Los hombres y mujeres de aquellos lugares ofrecieron al artista ese carácter intimista que le permitió alejarse del pintoresquismo protagonista de la pintura madrileña y el luminismo de las escenas de playas levantinas, que popularizó como ningún otro Joaquín Sorolla y que gozaron de enorme estima en su tiempo.
También los contraluces y la luz del atardecer se convirtieron en señas de identidad de su obra, en rotunda oposición a ese luminismo. Enrique Martínez Cubells, conocedor del triunfo que en la Bienal de Venecia había obtenido desde 1895 la pintura alemana de connotaciones realistas-naturalistas y consciente del escaso interés que despertaban los melodramáticos cuadros de historia, al igual la pintura regionalista, se traslada en 1900 a Múnich y desde allí recorre el norte y centro de Europa, con el objeto de estudiar la técnica de aquellos creadores que él consideraba primordiales para la renovación artística.
Esta obra muestra el interés del artista, a sus 28 años, de superar las imposiciones que marcaban los círculos oficiales y centrar su estilo en otros aspectos pictóricos, como la luz y los cambios atmosféricos. No parece extraño que escogiera una visión lluviosa de la céntrica plaza madrileña envuelta bajo la luz de una tarde húmeda e invernal en clara similitud con su Plaza de Max-Joseph en Múnich. Ofreciendo una imagen muy europeizada de la ciudad española.
El Madrid de finales de siglo era una ciudad artísticamente muy conservadora. Por ello, a pesar de su audacia y modernidad, de ser un deleite para los ojos, la obra pasó desapercibida para el jurado de la Exposición Nacional de Bellas Artes. La Puerta del Sol rebosa elegancia y soltura, es un homenaje a la gran urbe, a la luz ambiental de la tarde, a las jugosas y trasparentes pinceladas.
El empeño constante, desde su juventud, de diferenciarse de la personalidad artística y modo de firmar de su padre, Salvador Martínez Cubells, le llevó a intercalar tres modos distintos de jugar con sus apellidos. La costumbre –según los envíos realizados a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901– de firmar como «E.M. Ruiz», la podemos encontrar en la parte delantera de sus lienzos a partir de 1900, especialmente en los cuadros pintados en 1901 y 1902. Conducta que nos permite casar exactamente el modo de firmar del autor con la fecha en la que fue realizado este lienzo. A partir de 1903, justo antes de la Exposición Nacional de 1904, Enrique Martínez Cubells abandona ese modo de rubricar, que reconocemos en Puerta del Sol de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, por el que pasaría a convertirse en su definitivo apellido artístico, «E.M – Cubells Ruiz», tal como recoge el lienzo de la colección municipal de Madrid y que durante un período muy corto de tiempo alternó con «E.M. Cubells».
Por todo lo que precede, además de la evidente seguridad y madurez técnica que demuestra tener el autor en el momento de pintar el referido cuadro, hace pensar, en definitiva, que esta obra fue la presentada en 1904 por el artista Enrique Martínez Cubells a la Exposición Nacional.
Felisa Martínez Andrés ( AUTORA )

Tamara Tamaral
28-08-2019

domingo, 28 de octubre de 2018

JARRÓN CON DOCE GIRASOLES VINCENT VAN GOGH

JARRÓN CON DOCE GIRASOLES  1888


Jarrón con doce girasoles 
Óleo sobre lienzo, 93 × 72 Scm
 Neue Pinakothek, Múnich, Alemania




Van Gogh empezó a pintar Los girasoles a finales de verano de 1888 y continuó durante el año siguiente. Su casa en Arlés tenía la fachada pintada de amarillo; eso, junto con el ardiente sol mediterráneo del sur de Francia, le inspiraron para elaborar esta serie. Los cuadros están estrechamente ligados a la amistad entre Van Gogh y Gauguin,4 hecho que se demuestra porque uno de los cuadros fue a decorar la habitación de Gauguin. Por otro lado, su amigo le hizo un retrato pintando los girasoles, conservado en el Museo van Gogh de Ámsterdam. El motivo inicial de los girasoles era meramente decorativo, Vincent quería decorar su casa ante la inminente llegada de su amigo, y eligió un motivo que aunaba la belleza con la evocación de la naturaleza, además de que le permitía plasmar su color preferido, el amarillo.5

Con la esperanza de llegar a vivir con Gauguin en nuestro estudio, quiero pintar una serie de cuadros. Nada más que grandes girasoles... Si llevo a cabo mi plan, pintaré una docena de cuadros. El conjunto es una sinfonía en azul y amarillo. Trabajo todos los días desde que sale el sol. Porque las flores se marchitan enseguida y hay que pintarlo todo de una vez.
Carta a Theo nº 526

Las pinturas muestran girasoles en todas las etapas de su vida, desde plenamente en flor hasta que se marchitan. En su día fueron innovadoras en el uso de todo el espectro del color amarillo, que Van Gogh empleó en una gama cromática conjunta con naranjas, ocres, marrones y beiges. El color está aplicado con pinceladas fuertes, agresivas, en pequeños toques salteados, destacando la plasticidad de la pintura, que crea un fino relieve en la tela, para dar volumen a los girasoles. Para resaltar el amarillo y el naranja, empleó verde y azul cielo en los contornos, creando un efecto de suave intensidad lumínica...




Tamara Tamaral
28-10-2018

Bibliografia : ForoXerbar 

lunes, 6 de agosto de 2018

ALEGRIAS JULIO ROMERO DE TORRES

ALEGRIAS 1917

Alegrías. . Óleo sobre lienzo 161 x 157 cm.
 Museo Julio Romero de Torres.





Desde 1916 Romero de Torres vive en Madrid, incorporándose al ambiente cultural de la capital: se hace socio del Ateneo, asiste al Círculo de Bellas Artes y frecuenta las tertulias, donde vive intensamente la discrepancia entre sus amigos los escritores -modernistas, con Valle Inclán a la cabeza, frente a los representantes de la Generación del 98-. Romero se siente más cercano a los modernistas y se relaciona con Valle Incán, Jacinto Benavente, los hermanos Antonio y Manuel Machado, Francisco Villaespesa y Sebastián Miranda.

Su afición y devoción por el cante flamenco lleva a Romero a convertir este tema en uno de los ejes de su producción, como podemos observar en esta obra titulada Alegrías. Romero afirmaba que de no haber sido pintor se habría cambiado sin dudarlo por el cantaor Juan Breva. El maestro conocía intensamente el mundo del flamenco y ésa es la razón por la que lleva este tema a los lienzos con genial maestría.

La modelo empleada por Romero es la gitana "bailaora" catalana Julia Borrul. El hombre que toca la guitarra es un gitano, pero las manos son de Rafael, el hijo del artista. De las tres mujeres del fondo, la adornada con una flor en el pelo es la gitana Amalia. La composición es atravesada por la enigmática figura hierática de una joven tumbada, al modo clásico. No participa en la escena y permanece ajena a lo que se desarrolla a su alrededor. La joven no es otra que la hija del pintor, Amalia Romero. La otra zona de la composición es claramente vertical, como si de un tablao flamenco se tratase, aunque al fondo observamos el río y la lejanía, iluminados por la última luz del día.

Resulta curioso los recargados ropajes y el hermetismo de la composición en un cuadro sobre el baile flamenco, acostumbrados a escenas más tipistas. La razón debemos buscarla en que el cante flamenco por "Alegrías" tiene en Córdoba un tinte majestuoso y serio; por eso, Romero de Torres trata la escena con un hondo sentimiento místico, mostrando el clasicismo que existe en el cante. Así, la figura femenina de primer plano transmite un profundo sentimiento en su sereno rostro, acentuado por el dibujo que con sus manos y su cuerpo hace del baile que interpreta. De esta manera, Romero eleva el cante hondo a temática pictórica.




Tamara Tamaral
6-08-2018

Bibliografia : ForoXerbar

viernes, 13 de julio de 2018

LA TIA LUISA IGNACIO ZULOAGA

LA TIA LUISA

La tia Luisa
óleo sobre lienzo
Colección Mafre




Pntor español. Nació en el seno de una familia de artistas y recibió de su padre una primera formación básica, completada más tarde en Italia y en París, donde se relacionó con figuras de la talla de Gauguin, Degas y Puvis de Chavannes.
Su vida se caracterizó por frecuentes cambios de domicilio, que le llevaron a residir en París, Segovia, Andalucía, Madrid y Zumaya. Fascinado por la imaginería popular (tauromaquia, bailarinas de flamenco), más tarde eligió como tema de sus pinturas diversas escenas de la vida cotidiana, a menudo festivas o religiosas, que plasmó con una paleta oscura, fuertes dosis de realismo y un gran sentido dramático.
En su estilo pueden observarse las huellas del influjo de El Greco, Velázquez y Goya, como puede observarse en uno de sus cuadros más celebrados, El enano Gregorio. El tema de El enano Gregorio se inspira en los maestros del siglo XVII, en Velázquez principalmente. En esta época, los enanos y las personas que presentaban algún tipo de anormalidad física o psíquica servían de diversión en la corte real o en el séquito de los grandes señores.



La moda en el vestir seguía su curso, siempre evolucionó a buén ritmo, pero en estos años, especialmente la femenina se hace visualmente mucho más alegre, optimista y liberada. Tienden a desaparecer los apretados corsés y otras formas molestas de realzar la figura, el avance también en la manufactura de los tejidos prodiga prendas mas ligeras, cómodas y funcionales, y el colorido y el uso de complementos se generaliza. 


Entre estos complementos el sombrero es prenda imprescincible e importante y su uso se hace extensivo tanto en las damas de toda condición como en los caballeros. Zuloaga se vió inmerso en aquel París exuberante de vida y alegría y en la obra que vemos del año 1906 cultiva con delicadeza el detalle en el vestir y especialmente en la belleza de los sombreros. Aunque suele insistir en la mantilla española a la hora de llevar a cabo muchos de los retratos que le fueron encargados a lo largo de su vida, es en las obras de estos años donde más utiliza esta otra prenda para realzar la belleza femenina. 



Así, nos sorprende con uno negro e indefinido pero lleno de sensualidad y movimiento en la Carta de 1898, vuelve a emplear esta clase de tocado en Parisienses dos años después adornando dos elegantes damas, en el que una de ellas casi con seguridad es la misma modelo que aparece en esta de la tía Luisa, comprobarlo. Del año 1907 traemos españolas y una inglesa en el balcón, la inglesa la de la derecha por el color mucho más pálido de su piel y luciendo un sombrero contagiado de los tonos oscuros y fríos de la obra. En fín, como Zuloaga hubo pocos con la facilidad y elegancia con la que "tocaba" las cabezas de sus modelos; ver tambien Retrato de actriz, 1909, Señora de Patino



Tamara Tamaral
13-07-2018

Bibliografia . Biografia y Vida

jueves, 12 de julio de 2018

PAISAJE BAJO UN CIELO AGITADO VINCENT VAN GOGH



PAISAJE BAJO UN CIELO AGITADO 1886

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Paisaje bajo un cielo agitado
Óleo  sobre lienzo.59,5 x 70 cm.
Cortesía Fondation Pierre Gianadda, Fondation Socindec. Martigny, Suiz



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En el año 1886 los llamados impresionistas expusieron juntos por última vez mientras ya se estaban desarrolando una serie de tendencias que iban más allá de los principios que habían generado éste movimiento. El propio Van Gogh estaba introduciendo un componente mucho más personal en todas sus obras, que anticipaba ya las grandes tranformaciones que desembocarían , ya en el siguiente siglo xx, en el expresionismo, el fauvismo y en el cubismo. Por eso hablamos en la entrada anterior de él como maestro de muchos aristas posteriores. 


A esta última etapa del Impresionismo se le ha dado en llamar Posimpresionismo y agrupó pintores de la talla de Seurat, Gauguin, Degas, Toulouse-Lautrec, el mismo Van Gogh y Cézanne. Continúan utilizando colores vivos y pinceladas perfectamente visibles pero tratan de transmitir algo más de expresión y emoción en sus obras, y, por supuesto, no se limitaron ya al paisaje en sí, sino a asuntos más implicados en la vida real y en la propia visión subjetiva de cada artista.




De cualquier forma, Vincent continuó hasta el final de su corta vida pintando al aire libre paisajes llenos de luz y empleando unos colores personalísimos y en consonancia con su cambiante estado de ánimo. La evolución del color, sin abordar el cambio en el tipo de pincelada, es una característica que se puede seguir con bastante nitidez a lo largo de la vida de éste artista verdaderamente experimental

No obstante, podemos observar a lo largo de su trayectoria pictórica que el empleo de trazos enérgicos y tumultuosos en las pinceladas   se deben a un estado anímico profundamente alterado 

Tamara Tamaral
12-07-2018

Bibliografia . " PinturaMadrid "